Los días
A veces los días son últimos,
reclaman su música y su pasado,
mendigan su ignorancia y prolongan su torpeza,
pero siempre esperan.
Saben que más allá del crepúsculo hay una sentencia,
un abolengo espantado buscando su refugio,
un violento escarabajo sacrificando
la hierba en los suburbios,
algo que prohíbe la furia del ciprés.
Nada declina por los días
aunque el sol se desfigure,
aunque las inundaciones se traguen los barrios aborrecibles,
aunque el sueño se detenga sobre el perihelio,
aunque la lluvia no reclame los últimos cantos,
las últimas historias, el dialecto arcaico de los pájaros.
Nada declina.
Nada se extingue por la palabra del hombre,
nada es más ajeno al viento que una cosa antigua.
Todo lo que habita el día,
yace
y el árbol que se inclina en su epitafio
sobrevive.
Poesía008
Category: Poesía