Llegué para…
Llegué para cuidarte.
quererte y preocuparme
de tus cosas, de tu vida,
parcheando tus recuerdos,
valorando tu tesón,
por criarme y darme la vida,
hace tanto tiempo, corazón.
Corazón enorme y bueno
que todo el mundo pisoteó,
porque nunca velaste por él,
todo en ti fue sumisión.
La historia se repitió conmigo,
el destino me acercó a más de lo mismo,
un hombre que me hizo infeliz,
pero yo no aguanté, salí de allí,
volé a tu lado,
a tus brazos cálidos
a tu apoyo incondicional,
como solo una madre da.
Es por eso que ahora te imploro
que me dejes ayudarte
abrirte los ojos quisiera,
no te asustes de la vida,
ni de un hombre que te cuida,
puede ser de lo peor
pero sigue ahí, contigo,
eso ha de significar algo,
descúbrelo, que aún no lo sabes,
y no abrigues temor,
has derramado demasiado amor
como para sentirte así,
dale la oportunidad
de demostrarte que aún te quiere,
sobre todo cuando hace tan poco
pensó perderte,
cuando tu corazón casi vuela
a ese cielo que tanto veneras,
lleno de santos y vida escasa,
apenas llantos y sacrificios,
basta ya, madre querida,
basta ya, volviste a la vida,
recupera lo que es tuyo
y con tanto esfuerzo ganaste,
ayudando a llegar tan lejos,
a ese hombre que te asusta,
empieza por ahí,
no temas, estoy aquí,
te ayudaré con todo mi cariño,
la sensatez debe obtener su brillo
y mi padre entenderá,
que sin ti no es nada,
ni hoy, ni nunca,
porque tú eres su mañana.
Poesía014
Category: Poesía