El Escocés Tejedor

June 8th, 2007 — 11:08am

Desde muy pequeño había sentido predilección por la falda escocesa y por las muñecas. No podía decirse que fuera afeminado, sin embargo. Ni por un asomo. Le gustaban las mujeres como al que más. Sobre todo si llevaban falda escocesa y parecían muñecas.

El whisky también le gustaba y tenía un disco de Tin Lizzy del que escuchaba continuamente”Whiskey in the jar”. Le gustaban las faldas escocesas, las muñecas y el whisky

Y coser y borar. Y tricotar. Le dabas unas agujas y te podías despedir de él, que te lo agradecería: Salía a la terraza ,mínima e impracticable , de su minúsculo apartamente y se ponía a confeccionar un sueter, con innnata habilidad. Invertía horas en ello, olvidándose , a veces, hasta de las comidas. Días había que se los pasaba en ello, de sol a sol , y era una rutina más ,en medio o al lado de las cotidianas rutinas, el tráfico, los pájaros, la gente…

La gente sabía poco de él.Apenas que a la edad de 30 años agarró un premio fuerte de la lotería, tras lo cual abandonó toda actrividad laboral, repartiendo su tiempo entre un club deportivo a donde acudía para conservar la forma física y las agujas de tricotar, que empleaba para mantener la psíquica. Al club podía faltar algún dia. A las agujas nunca

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Octavia quedó en la guerra

June 8th, 2007 — 11:07am

(1)
NIÑAS QUE MIRAN

Estaba frente al espejo y en ardua tarea no dejaba detalle al azar esmerándose en la práctica cotidiana para que pareciera coquetería. Un espejo siempre hay que mirar antes de salir de la casa mi tía lo sabía, mas difícil por lo visto le resultaba eludir continuamente la feminización seductora que provocaba su inmanejable belleza. Podía ser que se pareciera a esa sensación horrorosa de mirar una foto propia de juventud ida y no eludir la nostalgia arrulladora que la haría desembocar en la segura frustración, eso mi imaginaba. Seguramente sería un descanso - aunque no la relajara el acto, el pensamiento se le apilaría tenso pero conocido- la tarea de desmejorarse y que pareciera descuido accidental, porque ese día, como le ocurre a cualquiera, no tuvo tiempo de arreglarse todo lo que hubiera deseado, que por un día quien la mirara comprendiera y asimilara la desarmonía como quien mira un cuadro torcido y amablemente lo enderezara con la mirada.

El equilibrio se ponía en marcha trabajosamente entonces, su belleza límpida se tergiversaba en una mala interpretación. Ella había sido el blanco de críticas subdesarrolladas por las ignoradas formas de armonía avanzada que aun no habían llegado a este país y que hasta descarnarla con agresiones no habían parado, avisada estaba, era una experiencia que no provocaría de nuevo. Nunca mas le ocurriría su belleza. ¿Pero por dónde escaparía esta? Se le ocurrió que tenía que ser en el reconocimiento desapercibido, mirarla y olvidarla al mismo tiempo, todos en todos los sitios, sin excepción, en la calle, en el ómnibus, en la oficina, en el vecindario, en la familia. Todos tenían que olvidarse del mismo recuerdo, habían visto a una mujer bella pero que ahora no podían describir cómo era y así sentía que esos “todos” se tranquilizaban, estaban seguros gracias a ella y su labor cotidiana y garantida además, si la volvían a ver ocurriría el mismo olvido y éste sería renovable ad perpetuam, no sería una belleza persistente en la estampación de ningún recuerdo armonioso sino como un olvido abstracto imposible de describir por esa gente y además sin importancia. Mi tía quería ser vista como una mensajera de paz a su puro costo, no como una mujer, ella no provocaría discusiones entre esposos por miradas furtivas del buen hombre ni de la actuación payasesca de mujeres menguadas siempre dispuestas a llamar la atención con guaranguerías. Ella prefirió su debilidad a asumirse en la casualidad de ser bella en un sexo todavía admirado con exclamaciones contorsionantes en su juventud, prefirió no correr ella el riesgo de ser apedreada con palabras. Nosotras estábamos ahí mirándola frustradas de que no pudiera ser extasiada nuestra visión.

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El viaje interminable

June 8th, 2007 — 11:07am

Un momento de tránsito eterno: eso es un viaje interminable. Una forma de vivir, de ver proyectarse sobre la realidad inocua el ímpetu del viajero que arrastra tras de sí su inoportuno instante. Cuando conocí a S.L. estaba en su cuarto haciendo las maletas; por la ventana entraba la luz blanquecina de la mañana y abajo, en el jardín, las sombras de los rosales se proyectaban alargadas y frescas por el césped rociado, indicando con claridad meridiana hacia el oeste.

¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Sería objetivo contabilizarlo en instantes? ¿Por qué no, a quién le iba importar ese computo… o cualquier otro? ¿a Todo? ¿Es, acaso, trascendental el cómputo de algo en una inmensidad cíclica y monótona de sombras? Esta vez, cuando S.L. terminó de hacer sus maletas ya era mediodía. Sentada en el borde de la cama buscó un pitillo en el cajón de la mesilla, lo encendió y escudriñó un lugar donde parar su mirada para repasar los capítulos de su itinerario, con la frialdad calculada de un caminante experimentado. El jardín estaba en calma. Desde la guirnalda, sus flores amarillas rompían la monotonía en verde del que fuera su jardín aquella mañana. Conjugar en pasado es la naturalidad de la señora marquesa; el presente se diluye en el viaje interminable: ni una sombra, cuánta luz en este premeditado desorden. Tomó la campanilla y la hizo sonar; al instante Fry, el mayordomo, estuvo tras la puerta: dos suaves golpecillos

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EL RELOJ

June 8th, 2007 — 11:06am

Dicen que el tiempo es un enemigo incansable que como un gusano nos roe el espíritu deteriorándonos lentamente hasta llevarnos hacia una inexorable y agónica muerte. Durante miles de años, los hombres lucharon contra este enemigo invisible buscando cientos de remedios que consiguieran el bien más preciado, la inmortalidad.

La casa era muy vieja, los muros desconchados que la sostenían emitían crujidos extraños lamentándose del peso que habían estado soportando desde su nacimiento, ya derrotados por la vejez, amenazaban con derrumbarse mientras aguantaban una enorme techumbre a la que faltaban algunas tejas como si fuera la cabeza de un anciano que va perdiendo el abundante cabello que tuvo en su juventud. Las puertas y ventanas miraban a la calle con ojos cansados desde unos vidrios sucios y gastados por los años que se mostraban como quevedos hacía tiempo ya, inservibles. En la mansión vivía un anciano al que todos en el pueblo tenían por una persona amable y muy querida.

El viejo Marcos, que era como le llamaban, era un hombre muy alto de cabellos níveos y de rostro agradable desde el cual unos ojos azules miraban con la alegría y calidez del mar en un hermoso día de verano. El longevo Marcos, pese a su edad, estaba lleno de vitalidad, y eran innumerables las veces que sorprendía a sus conocidos con sus muestras de energía casi juvenil. Hombre alegre, tenía dos hijas que marcharon del pueblo hacía tiempo, al casarse con hombres apuestos y de sólida posición, tal y como correspondía a los usos del momento. Al quedarse sólo, se decidió a contratar a un ama de llaves que habitaba en una casa contigua a la mansión principal y que se ocupaba de los quehaceres domésticos. Ésta, era ya una mujer gastada por el tiempo de carácter dulce y apacible que al quedarse viuda siendo muy joven, se había trasladado a la propiedad del anciano, huyendo tal vez, de una condena a la soledad que con el tiempo habría sido perpetua.

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Forinainers-1

June 5th, 2007 — 2:49pm

Fui tocado por el mal incurable
La vieja maldición
La bendición perfecta
La que tocó a Dante y Petrarca
El mal venido de Orión
El polizón en el furgón de cola
Del polvo de estrellas

Fui herido por la flecha del destino
La que opera en la emboscada
Silenciosa tras el canto del ruiseñor
Y el calculado descenso del aguila
Herido por el arco que dispara el cazador ciego
Con la exacta precisión
Del que siempre acierta

Vendí mi alma al espíritu benigno
Antes de que él me hiciera una oferta
Dejé de ser yo, me disolví
En el aire ajeno
Pedí cuentas a la luna
Y fui el mejor amigo de la noche
Hasta que la noche me declaró su enemigo.

Sufrí
Aún sabiendo que ni en la mejor de las vidas
Acabas de sacar completamente los pies
Del lodazal de la miseria
Hice del dolor mi aliado
Consciente de que el dolor
No era más que una cobarde coartada

Amé
Y después de amar, lamenté la pérdida
A pesar de estar absolutamente de acuerdo
En que únicamente hay dos tragedias en la vida
Que merezcan ese nombre
No tener lo que se quiere , es una;
Tenerlo, es la otra

Luego vino el tiempo
Como un rodillo que limpia y aplana la arena
Las infinitas olas
Borraron la levedad de los versos
La marea de la vida trajo otras sonrisas
Hundiendo los restos de aquel barco
Encallado en plenilunio contra las piedras

Hoy no puedo decir que me duele
Aunque a veces me duela
Es en esos día en los que la coral de los recuerdos
Musita su habanera por detrás de mis hombros
Y, debajo de ellos,
Palpita de nuevo la limpia cicatriz
Que dejó en mi corazón aquel laser de sus ojos.

Poesía022

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Te maldigo

June 5th, 2007 — 2:48pm

Todo vive ociosamente:

Donde quiera que miro estás
-como desértico arquetipo de mi-
ilegítimo hijo de Liríope.

Sólo descubro confusión
y emprendo el tránsito por mi interior,
donde te acaricio y…

te maldigo,

porque regresas a ser evocación
sobre la acuosa elipsis de mi sarcófago,

te maldigo,

porque renaces de esta clausura y me devuelves
a la vacuidad en que siempre he vivido.

Poesía019

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El desierto

June 4th, 2007 — 10:53am

Canta el aire del siroco
en este desierto de males
me siento desolado
y me abandona la razón poco a poco

Canta el resoplido de los monzones
escucho los aires y me vuelvo loco
tengo cuidado de no creer en todo
una Fata Morgana me juega un juego torvo
y en medio de todo un oasis pronto

Tengo la alegría de no estar solo
un principito me ayuda en todo
le dibujo un cordero y me sonríe hermoso

Dromedarios y camellos en el horizonte rojo
turba de arena en las dunas del loro
delirio nocturno producto del soponcio
locura esquizofrénica que añora un tálamo propio

Creo en la noche, en el ocaso bermejo
creo en Dios y en el cielo claro
creo en mi dicha y a lo lejos veo
una mujer en rebozo nómade eterna
hija de Febo y Polo

Juego eterno de dioses en foco
tambor de bereberes espejismo acústico
grey de errantes de humano antojo
todo es mentira en este desvecinado amorfo

La luna marchita salió hace poco
alumbró mi camino, mi vida y mis ojos
vago errante, y a lo lejos noto
una luz centelleante, en medio del nocturno trópico
veo un destello fulguroso en la penumbra del yermo
soy Pedro en el páramo, en un baldío inhóspito

Los pies me resecan, las yemas me queman
la arena caliente, me toca el corazón
la luz cegadora, se hace más lejos
sólo veo un erial infructuoso
que continúa en el infinito mar carminoso

Arriba veo, un hombre en un mástil
Pedro el Ermitaño, o San Antonio

Mi camino encendido
terminó hace poco
cual procesión religiosa
y herida de crucifixión que toco
espero la víbora que me saque del lodo
espero la muerte en el eriazo solo
la sed me ha ganado
el hambre no tiene coto

Mis fuerzas se agotan en la soledumbre
mi hálito final está cerca
la estepa me hace su hijo
y me fundo en su seno
como un Ícaro roto

Cuando no veo salida, hay una luz al fondo
una sombra se acerca, lento, poco a poco
un beduino envuelto, cubierto el rostro
me toma la mano, y me da un sorbo

Mis fuerzas regresan, en la tienda reposo
sobre alfombras persas, allí me mejoro
dátiles y miel, leche y cuidados
hacen de mí pobre, un nuevo devoto

Mis sienes palpitan, mi sangre rebroto
de cuidados que me dio el moro
ahora ya vivo, ahora ya duermo
me siento de regreso en el valle rocalloso

De Oran a Fez a Casablanca, de Marrakech al Sahara
encontré mi camino aleatorio
ahora yo erro, con los nómades del morro
hago de pro, y sin alboroto
tengo mi dicha, mis camellos, mi toldo
y alguien que me espera, siempre en mi soto.

Poesía024

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En la ciudad

June 4th, 2007 — 10:53am

1: El caos y el potro

El poema hablaba de una mujer
(morena, delgada, guapa, mediana)
que mataba a su caballo y lloraba
con el cuchillo caliente en las manos.

En el bar leí (y cito textual):
“The city is a monument
To the creativity of chaos”.
Hablaba de Chicago
y se refería
al caos de los negocios hechos en invierno
con un pie en la ley y el otro
en el hielo del lago Michigan,
y pensé
que Granada era fruto del caos
simple del magma y de la atmósfera.
Estocolmo del de las corrientes marinas
y las termitas asfixiadas por el barniz en la madera.
Nairobi del caos de los ingleses matando,
de los kikuyu matando,
de los leones matando,
de las facturas falsas,
de los Toyota Prado
y de lo fácil que es
to build a cute little cottage
de trescientos metros cuadrados
sobre la quietud de los mares de caos
al mirarlos de lejos.

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CREENCIAS

June 4th, 2007 — 10:52am

Porque creer contigo no es creer por ti,
sino allanarme en mí, identidad caótica,
rebasando el umbral donde destilan
los pesares del alma corroída y
los tormentos de encono tenebroso.

Nada se eterniza en donde habito
salvo vivir en tu memoria o
percibir una luminaria traspasando
la turbación del deseo
-desierto que me renace y me revuelve-

Porque repatriar al espíritu arrancado,
es perpetuar que las ideas expiran
sin más desafío que su orfandad,
como una agonía dilatada o
como el eco que emergiera de una sima.

Nada impide sentir, a pesar del miedo,
el estertor extirpado a un esqueleto
y conservar entre las manos
un aura, un temblor…
o un profundo clamor oscurecido.

Poesía021

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MUJER POESÍA, AMOR, EROTISMO

June 4th, 2007 — 10:52am

tras ese sueno viaje…..
era una noche de luna,
de estrellas y mil luceros
era mi única noche…….

te toque y me estremecí
te mire y me quede ciega,
te olí y de ti conservo,
la fragancia de esos besos…..

eran las once, o las doce…?
en primavera o verano….?
éramos un solo cuerpo
fundida la carne entera……

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